La lectura a tratar hoy, "Cita secreta con el hombre que hace temblar al Pentágono" se trata de una entrevista realizada por Joseba Elola a Julian Assange, "el cerebro" de Wikileaks, sacada de Elpaís.com.
Esta es una entrevista muy importante y reveladora, ya que, como sabemos, Wikileaks se encuentra en el punto de mira de muchos gobiernos por su labor periodística la cual en ciertos casos transgede, para algunos, los límites de lo moral o legislativo. No obstante, como el propio entrevistado afirma, sería "ofensivo" llamarle periodista debido a los abusos del periodismo. ¿A qué tipo de abusos se refiere? En sus palabras de Assange: "El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales."
A wikileaks, como sabemos, no le faltan enemigos. Entre ellos tenemos bancos y grandes personalidades relacionadas con el capital, no obstante, como el editor y portavoz de dicha wiki afirma, su peor enemigo es el ejército de Estados Unidos, el que más tiempo invierte en investigar su labor.
"En términos de recursos dedicados a seguir nuestros pasos, el Ejército de Estados Unidos. Dicho lo cual, tenemos buenos amigos allí, hay gente buena. Y también mala. Hay un equipo, supuestamente, de 120 personas en el llamado Wikileaks warroom -equipo de crisis/de combate- dedicado 24 horas al día a ocuparse de nosotros. Están dirigidos por un señor nombrado por Gates -secretario de Defensa norteamericano-. Son, predominantemente, miembros de la agencia de inteligencia militar y del FBI." afirma Assange.
Libre circulación de información, el destape de secretos, el verdadero periodismo, la Verdad, con mayúsculas es lo que pretende Wikileaks con los cables que proporciona sobre grandes secretos de Estado. No obstante ¿donde está el límite? ¿es legal y sobretodo, moral el proporcionar datos aveces muy íntimos sobre gente relacionada con dichos asuntos? En opinión de quien esto escribe, sí y no. Estas cuestiones no sólo se desatan al hablar del tema de Wikileaks, sino que esta línea entre el derecho a la información y el derecho a la intimidad es un terreno por la que el periodista, quiera destapar grandes secretos o no, debe siempre caminar. El debate, como dejamos reflejado en la clase de ayer, está servido.
Sin más, dejamos el tema de esta entrevista aparcado, ya que, como dejamos patente en la entrada anterior, lo importante no es qué dice, sino la diversidad de opiniones que suscita.
Para quien quiera adentrar más en el asunto dejamos el link del video "why the world needs Wikileaks"
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